“Nuevas conceptualizaciones”
por James Lull

Presentación al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, 17 noviembre, 2005, Santiago, Chile

La situación política cultural de Chile: Los juicios de Pinochet, los viajes de Fujimori por Chile y las promesas de Bachelet. Estoy Contigo!

El asunto es arte, identidad y mercado como aliados; esta es una relación posible. La respuesta reside en el trabajo cultural que cada uno de nosotros realice; no quiero usar el termino audiencia, porque este es un termino pasivo. Las audiencias de hoy son mucho más activas y en este sentido el término no sirve muy bien. El rating no sirve para entender a los agentes sociales que estamos estudiando.

Antes de profundizar más en este tema, me gustaría decir que, además de académico, también he tenido mucha experiencia como profesional de la radio y la televisión en Estados Unidos y respeto mucho el campo. Existe una tendencia por parte de los académicos, entre los que me incluyo, de criticar fuertemente a la industria cultural y los medios, la cual es válida, pero es necesario ampliar nuestro criterio para ajustarnos a lo que está pasando en la industria y la cultura ahora.

Respecto a la audiencia, según mis estudios empíricos y mi experiencia como profesional en los medios privados norteamericanos, los usos sociales de la televisión que tienen las familias norteamericanas en sus vidas cotidianas son realmente impresionantes. Me refiero a la creatividad que tienen para interpretar, usar, modificar, negar, burlarse del contenido, la forma y los contextos en que está narrando la televisión. Esto nos muestra a la audiencia activa en términos simples y científicos. Mi trabajo está más o menos basado en la posibilidad de que personas inteligentes (no inocentes, ni ciegos, ni estúpidos) estén actuando en todos los pasos de sus vidas.

Hoy estamos en un ambiente comunicacional muy diferente al de antaño. Esto se debe a cuatro componentes que están interactuando, entre ellos:

1. Explosión en las formas culturales, simbólicas y materiales, que están floreciendo por el mundo. Este aumento en la cantidad y diversidad de formas culturales se debe al aumento de los medios electrónicos que se ha dado en la actualidad por todo el mundo; este crecimiento es impresionante, se puede ver la llegada de esto inclusive en países en vías de desarrollo.

2. El aumento en las industrias culturales populares y su fusión con el crecimiento de los medios electrónicos.

3. El impacto del crecimiento de la informática.

4. El crecimiento de los tipos y los usos de la tecnología de la comunicación personal, en particular los celulares y su naturalización en la comunicación personal y su vida cotidiana.

Estas no son fuerzas independientes, están vinculadas de maneras muy profundas; por ejemplo, el uso de la cámara digital por parte del soldado estadounidense desde una cárcel de Irak para mostrar las imágenes de la tortura norteamericana. En ello se ven a los cuatro elementos juntos: celular, Internet, industrias culturales y los medios masivos de mundo con su apetito para todas las imágenes.

Por tanto, no podemos hablar de una hegemonía, ideología, imperialismo, de la misma manera que antes, sino que debemos acomodarnos a las realidades de hoy para reforzar, forzar y mejorar la crítica.

Usamos el término cultura fácilmente, porque entendemos qué significa: vivimos en Chile, somos chilenos, entendemos más o menos nuestra historia, entendemos nuestra lengua, la historia política, la religión y formamos un colectivo. Podemos pensar en dos aspectos la condición de la globalización, a esto me refiero como el empuje y tiro de la cultura (the push and pull of culture).Esta es una tensión importante de lo que está pasando, “Cultura” con mayúscula, Cultura chilena, dominante, colectiva, no voluntaria, lenta, con un sentido de seguridad, cerrada, con normas sociales, más o menos corriente, que forma comunidad y es pública.

El otro lado, aquel de integrar cosas individualmente a nuestros perfiles culturales personales, lo que yo llamo “superculturas”. Porque nuestras superculturas personales existen en la forma de recursos culturales que integramos en nuestras vidas, nuestras identidades, actividades, pasos, eso es cultura sin mayúscula, es sobre el individuo, es voluntaria, es más rápida, tiene que ver con riesgo, es más abierta. En vez de normas sociales hay necesidades personales; es múltiple, fragmentada; en vez de comunidades concretas, hay hábitat y redes privadas.

Los cambios culturales contemporáneos dividen las maneras de pensar en cultura cuando estamos hablando de identidades culturales o de la visión cultural de Chile u otro país. Tiene que ver con generaciones, porque los jóvenes entiendan mejor que los adultos esta división y sus posibilidades; no quiere decir que los dos lados estén separados completamente, sino que es una simplificación teórica.

Los estudios empíricos y sus líneas de pensamientos, por ejemplo, en el marxismo, el impacto de los medios por parte del imperialista o de las fuentes (Dominantes) contra los receptores (Dominado). Este tipo de pensamiento sirve y se sigue usando, pero vamos a escribir unos capítulos nuevos, porque estamos viviendo en otro mundo. Pero la crítica básica no va a desaparecer, no es posible, porque estamos hablando de relaciones de poder; las instituciones tienen más poder que los individuos, pero por las fuerzas individuales, la creatividad que tenemos es también muy grande: aquella que yo llamo creatividad simbólica, la capacidad de usar formas simbólicas para construir, interpretar, hablar. Esta fuerza es increíble y es necesario entender su papel en el mundo contemporáneo.

Muchos de los recursos simbólicos y las formas tecnológicas no existen en la fuerza pública, no están en las iglesias, ni en las escuelas, ni en la casa con nuestros padres, sino que están en el mercado.

Paul Willis, intelectual inglés, dice “el mercado es anarquía”. Más cerca de la anarquía está el mercado que de la tiranía. El mercado está guiado, pero está disponible para la energía individual, para modificar, usar, apropiarse. Entonces ¿dónde estamos cuando hablamos de las líneas teóricas y del pensamiento en general sobre cultura, del papel de la televisión? Primero, hay que entender la televisión en esta gama de fuerzas; no podemos hablar de la televisión en sí misma, sino de televisión como fuerza, porque tiene su tipo de poder que está en una complejidad nueva de mediaciones, mediaciones no solamente por personas, como plantea Martín-Barbero, sino de mediaciones e intermediaciones por los medios; y los medios en las manos de personas comunes y corrientes como nosotros.

Entonces, debemos entender la estructuración del mundo entre estructuras y nuestra propia energía y nuestro obrar y el equilibrio entre los dos lados; necesitamos ver el mundo de una nueva manera.

Poder simbólico, la capacidad de usar formas simbólicas para intervenir e influir en eventos y procesos culturales, políticos y biológicos, desde lo individual a lo global. Es crucial que el poder simbólico, la palabra, la voz, el cuerpo, el estilo, la creatividad simbólica, tengan la mayor cantidad de acceso a equipo tecnológico, ya sea a través de su bajo costo o de su accesibilidad, para generar la posibilidad de crear un poder simbólico nuevo.

Personas comunes y corrientes, jóvenes, en particular, buscando recursos de interés para ellos en la vida cotidiana, la vida de la calle, la vida de la casa, en sus redes informales, la familia, los amigos, por sus áreas, sus comunidades, sus estados, su civilización, por sus experiencias con los medios transnacionales y los valores universales como recursos para crear su supercultura personal a través de un proceso que he denominado “Programación Cultural” (Cultural Programming), como los programadores de radio, televisión, internet o de cualquier medio. Así, poco a poco, más personas tienen la capacidad de crear no solo sus propios mundos, sino, además, de inventar esta manera de pensar en su propia cultura, parte de su complejidad de culturas, buscando sus raíces y alas.

Para finalizar me referiré a la palabra “expresión”. La expresión humana, la necesidad de cada uno de nosotros de expresarnos, con más recursos, más medios, más posibilidades para manifestarnos. Expresarnos es una necesidad básica de los seres humanos, es parte de la salud mental para nosotros como individuos, países, familias, por lo que encuentro que es necesario teorizar más sobre la expresión humana. En esta época de la comunicación, necesitamos tener nuevas maneras para expresar con precisión lo que está pasando.

Espero que alguno de los conceptos, programadores culturales, superculturas personales, expresión humana, abundancia simbólica, el poder de la creatividad simbólica, “the push and pull of culture”, puedan ayudarnos en nuestro trabajo.

© James Lull